Un paciente con síndrome de down presenta algunas condiciones locales y sistémicas pueden favorecer el deterioro del estado de salud bucal, conllevando a la aparición de caries dental, enfermedad periodontal, entre otras. Te contamos como cuidar su salud dental.
El síndrome de Down (SD) o Trisomía 21 es una enfermedad que representa la anormalidad cromosómica más común y mejor conocida del ser humano. Se presenta en 1 de cada 800 infantes nacidos vivos y que aumenta con la edad materna, pudiendo ocurrir independientemente de la clase social, género o raza.
Aunque la probabilidad de tener un bebé con síndrome de Down puede calcularse mediante un examen durante el embarazo, no existe ningún síntoma definido durante esta etapa que indique que podría tener un hijo con SD.
Los signos característicos de estos pacientes son los siguientes, aunque cada paciente puede presentar sus propias peculiaridades: rasgos faciales planos, cabeza y orejas pequeñas, lengua abultada, hipotonía, orejas de forma atípica, llanto agudo y entrecortado.
Un bebé con síndrome de Down puede nacer con un tamaño promedio, pero su desarrollo será más lento. El diagnóstico definitivo de un paciente con SD se obtiene por una prueba de laboratorio de Cariotipo, el cual permite al médico determinar si existen anomalías o problemas estructurales dentro de los cromosomas.
Las manifestaciones bucales de estos pacientes son variables. Los maxilares superior e inferior son considerablemente más pequeños, la lengua tiene un mayor tamaño (macroglosia) y es frecuente que presenten hábitos de succión digital (chuparse el dedo).
La lengua además puede verse asociada a unos surcos profundos e irregulares (lengua escrotal, fisurada o lobulada). Generalmente presentan respiración bucal lo que produce sequedad de las mucosas (falta de saliva).
También suelen presentar retraso en la erupción dentaria, formación defectuosa del esmalte del diente, en ocasiones presentan coloraciones de los dientes como consecuencia del consumo de medicamentos (tetraciclinas), los dientes y las raíces pueden ser más pequeños y más cortos(microdoncia) y los dientes frontales a veces pueden tener forma de conos.
También presentan la falta de erupción de dientes permanentes (agenesias). Los dientes que más comúnmente faltan son los incisivos laterales, segundos premolares inferiores y muelas del juicio.
La saliva de los pacientes con Síndrome de Down presenta un aumento del pH, así como un aumento en el contenido de sodio, calcio, ácido úrico y bicarbonato con una velocidad de secreción disminuida, lo que ocasiona que sean especialmente susceptibles a padecer caries.
Otra afección frecuente en estos pacientes es el Bruxismo, es decir «rechinan» los dientes produciendo movimientos involuntarios que provocan el roce y apretamiento de los dientes, sobre todo por la noche. Esto tiene como consecuencia el desgaste de los dientes.
Los pacientes con síndrome de Down tienen hipotonía (reducción de la masa muscular- tono muscular) esto puede conducir a problemas con tragar, babear y masticar.
Es importante que el equipo dental sea consciente de cualquier condición médica que tenga el paciente con síndrome de Down para evitar complicaciones en la salud general, es por ello que es de suma importancia realizar una historia clínica completa. Algunos de los consejos para las visitas al dentistas son las siguientes:
A pesar de las técnicas realizadas por el dentista, según el comportamiento del paciente puede ser necesario el uso de ansiolíticos o sedantes tales como antihistamínicos (Hidroxicina) o benzodiacepinas (Diacepan/Midazolam) aproximadamente 1 hora antes de la visita.
Los selladores de fisuras de los molares definitivos son de suma importancia en esta etapa de la vida. Los primeros molares definitivos erupcionan a los seis años, por detrás de los molares de leche y sin que se caigan éstos. Es ésta la mejor edad para comenzar la revisión en el dentista.
Al tener una lengua grande, la saliva se rebalsa por las comisuras, y facilita la infección de estas comisuras por gérmenes oportunistas tipo hongos, sobre todo del género Cándida. Esta infección se conoce como Queilitis Angular. El tratamiento a seguir es el uso de geles antifúngicos durante 10-15 días.
En adultos puede ser también necesaria la instauración progresiva de los tratamientos dependiendo de la colaboración del paciente.
Es imprescindible que el profesional actúe con comprensión, paciencia y tacto. Es necesario eliminar cualquier foco séptico que se presente en la cavidad oral.
La necesidad de tratamiento de ortodoncia es alta en la población con SD. Estudios han mostrado una prevalencia superior al 80% de pacientes con SD que presentan algún tipo de maloclusión.
Si bien en la literatura existen diversos reportes de tratamientos de ortodoncia en el paciente con SD, son pocas las publicaciones que entregan un manejo general del paciente, con guías que permitan evaluar y mejorar la calidad de atención.
Si bien el Síndrome de Down no es un impedimento para el tratamiento ortodóncico, lo cierto es que se debe ser cuidadoso en considerar a una persona con SD como paciente de ortodoncia; ya que si bien algunos de ellos se benefician, otros no lo hacen debido a que no toleran los aparatos o la fuerza que estos generan. Ante esto, el factor fundamental en el éxito del tratamiento es el comportamiento del paciente, ya que un paciente que se adapta sesión a sesión tiene mayores probabilidades de terminar el tratamiento.
Algunas de las consideraciones en ortodoncia para el manejo del paciente con SD son:
Los pacientes con síndrome de Down suelen presentar alteraciones características a nivel craneofacial y en la boca, lo que incrementa significativamente su predisposición a padecer problemas en su salud bucodental, es por ello que es fundamental la colaboración de la familia para reforzar los correctos hábitos orales en el hogar. A continuación se enumeran algunas recomendaciones:
En conclusión, el paciente con SD presenta algunas condiciones locales y sistémicas pueden favorecer el deterioro del estado de salud bucal, conllevando a la aparición de caries dental, enfermedad periodontal, entre otras.
Es necesario señalar que la situación cognitiva y motora de los pacientes con SD influye en los hábitos de higiene bucal, los cuales constituyen factores protectores ante las enfermedades y las alteraciones bucales antes mencionadas. Por esto, contribuir a mejorar el estado de salud bucal es necesaria la participación de padres, cuidadores o responsables de los mismos en las instituciones de educación especial, bajo la orientación de los odontólogos, lo cual implica un trabajo en equipo para mejorar la condición en salud bucal y, por ende, mejorar la calidad de vida en general de estos pacientes